Aprende a ser minimalista


Adoptar una vida minimalista es aplicar la filosofía de “menos es más” en todos los aspectos de nuestro vida. Aprender a desapegarnos de los objetos resulta liberador pero no siempre es fácil cuando en nuestra sociedad tenemos muy arraigado el concepto de acumular y de consumir masivamente.

SER SELECTIVO

El primer paso para ser minimalista es vaciar tu casa de cosas innecesarias o que ya no utilizas. Un buen libro que te ayudará a conseguirlo es “La magia del orden”, un bestseller de la japonesa Marie Kondo que nos da pautas para desprendernos de todo lo que ya no nos hace felices y llegar a mantener el orden en casa.

ESCUCHAR TUS EMOCIONES

Aprender a escuchar nuestras emociones nos dará pistas para descubrir qué objetos nos aportan bienestar y qué espacios nos hacen sentir mal, así como también saber qué es lo que realmente necesitamos y lo que es prescindible. Analizar cada situación y nuestro estado de ánimo nos permitirá tomar acciones sobre el tipo de mobiliario, texturas, materiales y disposición de la estancia que más nos conviene.

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Foto de becomingminialist.com

SER VALIENTE

Cualquier cambio de estilo de vida requiere cierta valentía. Si se trata de desprenderte de objetos como ropa, libros, recuerdos, regalos o hasta personas que ya no necesitas en tu vida hace falta una dosis extra de coraje. Ser minimalista tanto interior como exteriormente es algo que se aprende a lo largo del tiempo, entonces es mejor cambiar las cosas progresivamente.

Considero el minimalismo tan beneficioso que llega un punto en el que el desapego hacia lo exterior nos hace sentir más conectados con nosotros mismos, ya que no dependemos de nada más que de nosotros mismos. Una vez que hayas aplicado esta filosofía a objetos, el siguiente paso será aplicarlo a personas. Nada ni nadie podrá condicionar tu bienestar.